Burajirujin en Okinawa – En español

 

Hace casi una década estuve em la isla principal de Japón viviendo, entrenando Katate Goju-ryu y trabajando por un período. Ahora regreso, pero desta vez no mas em mis vintes sino em mis trinta años y com la visión de un Psicólogo Social. Ese es el diário del viaje.

*

Para quien tiene ganas de viajar a Japón la primera dificultad es la visa. Para hacer turismo en un país de primer mundo hay que tener dinero. Los pobres no son bienvenidos. Por supuesto, usted puede acabar huyendo y convertirse en un inmigrante y el discurso estándar y estúpido es que los inmigrantes son malos. Por supuesto eso no es una cosa de Japón. El Brasil también lo hace con países más pobres que él y algunos brasileños se sienten, de forma extraña, superiores a otros pueblos miembros del tercer mundo.

Todos creen ser muy libres hasta tener que pasar por un centro de control de inmigración. Entonces ves que no es tan libre. Es muy desagradable el tratamiento en los diversos puntos de inmigración que tendrá que pasar. En la policía de Francia, que es por donde fui las dos veces (no me atrevo a pasar por los USA), son particularmente más desagradables y nada tiene que ver con terrorismo doméstico, sino con desprecio por la clase económica (que por si ya custa uma pequena fortuna). La primera clase pasa directamente.

El viaje es masacrante. Horas y horas en un asiento peor que los autobuses de viaje de Brasil. El lucro de las compañías debe ser total. Horas de espera en aeropuertos y, por supuesto, el escrutinio de la inmigración y de la seguridad de los aeropuertos. Chequeado y rechequeado mil veces. Pero finalmente se llega.

Al llegar a Japón en el millonésimo paso por la inmigración el oficial, sin mucha voluntad, pide abrir la maleta. Inspecciona bastante y se ve mi cinturón negro…

-Ohhh. Judo?

-No, Karate.

-Ohhh, shodan?

-No, Sandan.

-Ohhhh, ¿Para donde vas?

-Okinawa.

-¡Impresionante!

Y, diferente de los otros aeropuertos, la revista no se hace mas necesaria. No soy más un gaijin que va a hacer desorden en Japón y sí uno que respeta su cultura. Y si tiene algo que todos los pueblos del mundo desean es respeto. Cosa que casi todos fallan miserablemente, siempre disminuyendo o elevando más allá de la cuenta tal o cual cultura o pueblo. Habitantes de grandes ciudades entonces, son maestros en disminuir y irrespetar a pueblos y culturas.

Dos pasos fuera del aeropuerto y un equipo de televisión viene hablar conmigo. Aunque yo no hable con periodistas, por muchos motivos que no importan ahora, entendí que en Japón la situación es otra y les di la entrevista. Muy solícito e interesado, el muchacho preguntó muchas cosas cuando descubrió que era Karateka y que ya había vivido allí antes. Me trató como experto en Karate y se sorprendió mucho cuando respondí que no estaba allí para competir y sí para entrenar para aprender más. Logo me preguntó cuán famoso era en Brasil. Por supuesto que le dije que no era famoso y se quedó sorprendido y confuso. Pues que aparecí en algún canal japonés, pero jamás veré la entrevista. Al caminar en Tokio todas las memorias de mi última estancia regresaron. A pesar de que fueran sólo unos meses pareció una vida entera, y ahora parecía recuerdos de otra vida.

Entonces después de casi dos días de viaje, 3 aviones y un cambio de aeropuerto en Tokio a cero grados (sin ropa de frío), he que desde la ventana del avión veo toda la isla de Okinawa.

Continúa…

 

Burajirujin = brasileño

Gaijin = extranjero

 

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